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Carta a la SGAE

28/05/2009



[Ver Archivo Asociado]

 

Muy señor mío:
 
           
            En los últimos meses hemos seguido en los medios de comunicación los movimientos de esa distinguida Sociedad General de Autores (S.G.A.E.), en orden a que tanto las hermandades de Sevilla como las casetas de la Feria de abril paguen derechos de autor por las marchas procesionales que sean interpretadas en la estación de penitencia y las sevillanas que se escuchen en el real abrileño, respectivamente.
 
            Al margen de la estupefacción que nos causa la voracidad insaciable de la S.G.A.E., nos asaltan poderosas dudas que nos vemos obligados a transmitirles mediante esta carta abierta.
 
            En primer lugar, ignoramos si esa S.G.A.E. tiene en cuenta que tanto las marchas procesionales como las sevillanas están escritas para una fiesta; o dicho en otras palabras, que no tienen sentido sin esa celebración popular para la que son concebidas. Plantear que una hermandad haya de satisfacer una cantidad por interpretar una marcha dedicada a su Titular es tan absurdo como que, por ejemplo, la Hermandad de la Macarena hubiera exigido un derecho económico a todos esos autores que le han compuesto marchas en el pasado, para los cuales vaya nuestro reconocimiento, algo que en la lógica que aplica esa S.G.A.E. sería planteable.
 
            En segundo lugar, no sabemos quién beneficia a quién, si la hermandad que permite la interpretación de una marcha o su autor. ¿Ha calculado el perjuicio que causaría a este último la negativa de las cofradías a interpretar su creación? Algo parecido cabe aplicar a las casetas de la Feria de abril. ¿Sufre el autor o intérprete un perjuicio por que en una caseta se escuche su disco, o más bien recibe una promoción gratuita? ¿No resultaría perjudicial la negativa de las casetas a poner determinado disco? Piense que la tortilla puede invertirse, y que las casetas pueden constituirse en asociación y exigir un derecho para que determinada obra sea escuchada en la Feria de abril.
 
            Hemos llegado a leer que las sevillanas del siglo XIX también generan derechos de autor. ¿Se han preocupado ustedes de ingresar su parte del negocio a los herederos de autores difuntos? La respuesta será negativa, por cuanto posiblemente no pertenecerán a esa sociedad.
 
            En cualquier caso, es bien sencillo evitar que se interprete una marcha indebidamente: creen un registro de aquellas marchas cuyos autores no autoricen que sean interpretadas sin pasar por caja. Hagan algo parecido con las sevillanas. Les auguramos que las fiestas de Sevilla saldrán indemnes de esa exigencia económica y finalmente serán los propios autores quienes den la espalda a esos registros.
 
            Vaya desde aquí nuestro homenaje a todos esos compositores, músicos e intérpretes, gracias a los cuales las fiestas de Sevilla tienen un patrimonio musical de valor incalculable. Es comprensible que se defiendan los derechos económicos sobre su trabajo, como los de cualquier otro profesional o trabajador. Ahora bien, carece de todo sentido querer obtener beneficio económico precisamente de unas celebraciones populares que constituyen la plataforma que nos dan a conocer sus obras.
 
            En España, los ciudadanos ya pagamos un canon digital -de dudosa constitucionalidad en nuestra opinión- por la compra de soportes como los discos compactos o los DVDs, se copie en ellos una canción, una película o nuestro propio diario escrito por nosotros mismos. Hay otros modelos, pero nos han impuesto ese, que acatamos.
 
Dejen, pues, en paz a las fiestas de primavera de Sevilla.
 
EL VICEPRESIDENTE,
 
 
 
 
 
Fdo.: Enrique Arias García.

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